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Dos transportistas rescatan caballos en Valdemorillo mientras el fuego les acorrala

Una pareja de transportistas ha rescatado a medio centenar de caballos en los incendios de Madrid. El fuego les acorraló en Valdemorillo mientras evacuaban a seis animales.

Naia ValverdeNaia Valverde· · 4 min de lectura

Natalia y Santi, transportistas de caballos, han rescatado a medio centenar de animales en los incendios de la Comunidad de Madrid. Su furgoneta quedó atrapada por las llamas en la carretera de Zarzalejo a Valdemorillo.

El cielo se tiñó de rojo y el humo apenas dejaba ver la carretera. Natalia y Santi, una pareja de transportistas de caballos, vivieron minutos de auténtico terror cuando el fuego les cercó mientras intentaban sacar a seis caballos de la zona de Valdemorillo. "¡Nos está comiendo el fuego! ¡No podemos seguir!", relató Natalia, entre lágrimas, mientras trataban de sortear las llamas.

Ninguno de los dos forma parte de un operativo oficial. Son los dueños de Transportes de Caballos Santiago Revuelta, una empresa que, desde que comenzaron los incendios, se ha convertido en una red de rescate improvisada y gratuita. "Empezamos a ofrecer ayuda voluntaria a cualquiera que lo necesitara. Caballos, ovejas, cerdos... lo que hiciera falta", explica Natalia.

Su teléfono no ha dejado de sonar. Han recibido decenas de peticiones de auxilio de propietarios desesperados. Una de las que más le ha marcado fue la de un vecino de El Tiemblo, que les rogó que sacaran a su caballo de una finca privada. "Nos dijo: 'Por favor, sacadme mi caballo de aquí'". Hicieron todo lo posible por enviar un remolque, pero ya era tarde. "A los dos minutos nos volvió a llamar llorando para decirnos que ya no podía hacer nada, que le habían evacuado y que había tenido que dejar el caballo allí", cuenta con tristeza. "Ese es uno de tantos caballos que se han quedado en el sitio", lamenta.

En apenas unas horas, la pareja evacuó ocho caballos de Chapinería hasta una finca en Fresnedillas, cuyos propietarios se ofrecieron a acogerlos. También coordinaron decenas de transportes con otros voluntarios. Calculan que, entre todos, han puesto a salvo alrededor de medio centenar de caballos. "No todos los hemos llevado nosotros, pero hemos tenido muchísima gente detrás moviendo animales por diferentes puntos", señala Natalia.

Lo más duro, reconoce, no ha sido cargar los caballos ni conducir horas, sino tener que decir que no. "Me ha llamado más gente y he tenido que decirles que ya no podíamos acercarnos. El cielo está rojo, todo está lleno de humo... Da mucha pena decir que no podemos ayudar más. Es que no podemos", dice angustiada.

Además, denuncia que algunos propietarios de municipios alejados del peligro están trasladando preventivamente sus caballos a cuadras de Madrid capital, ocupando plazas que podrían necesitar los animales que sí están rodeados por el fuego. "No es justo que la gente que tiene el fuego muy lejos esté movilizando caballos a Madrid cuando los que necesitan esos sitios son los caballos que se están quemando aquí", lamenta. "Por favor, que no ocupen esas hípicas y esas cuadras que pueden ser utilizadas por caballos que realmente lo necesitan", pide.

En el otro punto crítico, en Aldea del Fresno, donde el fuego saltó desde Toledo, la finca Yeguada Agrado, considerada un templo para los purasangre, mira al fuego de frente. Miguel Redondo, su titular, asegura que la situación es "bastante dramática". Está pendiente del viento, el mayor enemigo. Allí han trazado su propio plan de choque ante la imposibilidad de evacuar a los más de 50 ejemplares. "Son animales adaptados para las carreras de caballos que compiten en hipódromos como el de La Zarzuela o San Sebastián. No son de manejo fácil", subraya. De momento, los animales están tranquilos en los prados. "Tenemos los riegos y los cañones de bombeo funcionando todo el día y la noche para refrescar el ambiente y combatir el humo".

Un retén de cinco personas, incluido el hijo de Miguel, vigila las 24 horas la evolución del fuego. "Evacuar a 50 caballos es casi imposible. Necesitarías entre 10 y 15 camiones, y no puedes mezclar a sementales con yeguas ni a potros de dos meses", explica. En caso de tragedia, el protocolo es claro: "Soltar a los animales en los prados, dejar los riegos puestos y evacuarnos nosotros". Confía en que la tregua del viento se mantenga y no sea necesario.

Mientras tanto, Natalia y Santi siguen recorriendo las carreteras de la sierra, con la esperanza de salvar más vidas. "Aún hay caballos que necesitan ayuda", dice Natalia antes de colgar. "Y nosotros seguiremos hasta que no podamos más".

Naia Valverde

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Naia Valverde

Redactora

Periodismo por la Rey Juan Carlos y el móvil siempre a punto de sonar. Duerme con el escáner encendido, desconfía del hombre del tiempo y madruga sin quejarse (mucho); cubre sucesos, sanidad y lo que preocupa al barrio.