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Un policía municipal de Madrid decora su taquilla con simbología nazi en la unidad antidisturbios

La taquilla de un agente de la unidad antidisturbios de la Policía Municipal de Madrid aparece decorada con pegatinas nazis con lemas como 'Hitler fans'. El Ayuntamiento abre un expediente informativo.

Naia ValverdeNaia Valverde· · 3 min de lectura

La taquilla de un agente de la Unidad Central de Seguridad (UCS-2) de la Policía Municipal de Madrid apareció decorada con adhesivos con lemas como 'Hitler fans' o 'Zona fascista'. El Ayuntamiento ha abierto un expediente informativo.

Un agente de la Unidad Central de Seguridad (UCS-2), el grupo antidisturbios de la Policía Municipal con base en la Casa de Campo, es el protagonista de un nuevo escándalo por simbología nazi. Su taquilla apareció cubierta de pegatinas con mensajes como “Hitler fans”, “El fascismo es alegría” y “Zona fascista ¡¡Atención!!”. Las imágenes fueron difundidas el pasado 8 de junio en un chat interno de agentes, donde se debatía precisamente sobre la presencia de ideología fascista en el cuerpo.

La fotografía fue tomada por otro policía y subida al grupo de mensajería. En cuestión de horas, según fuentes policiales, las pegatinas fueron retiradas. Pero la conversación ya había llegado a los mandos del Cuerpo, que activaron un “expediente informativo”, según confirmó la Delegación de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, dirigida por Inma Sanz, número dos de José Luis Martínez-Almeida.

Unidad con historial polémico

La UCS-2 no es nueva en la polémica. Ya durante el mandato de Manuela Carmena, el Gobierno municipal intentó suprimirla al considerar que sus funciones (participar en desahucios y vigilar manifestaciones) ya las cubría la Policía Nacional y que se había convertido en un “nido de privilegios”. La reducción de efectivos y la pérdida del complemento salarial asociado a ese puesto generó un fuerte malestar entre los agentes.

En 2016, ese descontento derivó en un escrache al entonces delegado de Seguridad, Javier Barbero. Unos 300 agentes rodearon su coche oficial a la salida de una comisión, gritándole “rojo de mierda”, “gordo” o “dictador, hijo de puta”. También agredieron a una periodista. Barbero calificó la protesta de “fascista”, lo que le valió una querella del sindicato mayoritario, el Colectivo Profesional de la Policía Municipal (CPPM), que finalmente fue archivada.

Investigación en secreto

Ahora, el Ayuntamiento se escuda en el secreto de la investigación interna para no aclarar si se investiga al dueño de la taquilla, al agente que difundió las fotos o a ambos. Un portavoz municipal se limita a decir que si Asuntos Internos detecta alguna falta, se abrirá un expediente disciplinario. Fuentes policiales aseguran que tanto el autor de la fotografía como el policía neonazi ya han prestado declaración. Mientras, la oposición política y colectivos sociales exigen medidas ejemplares contra la infiltración de la ultraderecha en las filas de la Policía Municipal madrileña.

Para el vecino de Madrid, este episodio supone un jarro de agua fría en la confianza hacia un cuerpo que debería velar por la seguridad de todos, sin distinciones. La pregunta que queda en el aire es si el expediente informativo acabará en una sanción real o en un nuevo cajón del olvido. El tiempo, y la instrucción, lo dirán.

Naia Valverde

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Naia Valverde

Redactora

Periodismo por la Rey Juan Carlos y el móvil siempre a punto de sonar. Duerme con el escáner encendido, desconfía del hombre del tiempo y madruga sin quejarse (mucho); cubre sucesos, sanidad y lo que preocupa al barrio.