El cantaor jerezano José Mercé, de 71 años, ha recordado en una entrevista cómo fue su desembarco en la capital con solo 13 años. En los años 70, según relata, los tablaos madrileños reunían a figuras como Manolo Caracol o Mairena.
José Mercé, una de las voces más emblemáticas del flamenco contemporáneo, ha vuelto la vista atrás para rememorar sus primeros pasos en Madrid. Nacido en Jerez de la Frontera en 1955, el cantaor llegó a la capital con apenas 13 años, en una época en la que la ciudad era el epicentro del arte flamenco en España.
En una entrevista concedida al programa de RTVE 'Las tres puertas', presentado por María Casado, Mercé ha desgranado aquellos años de juventud. "Cuando yo llego a Madrid en los 70, todos los grandes artistas del mundo del flamenco estaban en los tablaos madrileños: Manolo Caracol, Mairena, Valderrama…", ha recordado el artista.
El cantaor ha subrayado la excepcional concentración de talento que existía entonces en estos locales. "Cada tablao tenía un elenco de artistas inconmensurable. Hoy no se podría pagar en ningún festival ni en ningún concierto", ha afirmado con nostalgia.
Mercé pertenece a una saga familiar de profunda tradición flamenca. Comenzó a cantar desde niño en la Peña Flamenca La Plazuela de Jerez, donde dio sus primeros pasos en el cante. Pero fue Madrid, con sus tablaos, el lugar donde forjó su carrera.
El artista ha evocado con especial cariño su llegada a Torres Bermejas, uno de los tablaos más míticos de la capital. "Yo la verdad tuve suerte. Recuerdo que llegué a Torres Bermejas, tenía 13 años y mi tío fue el que firmó por mí, porque yo no podía ni firmar ni nada", ha explicado.
Según su relato, el dueño del local, don Felipe, quedó impresionado al escucharle cantar. "Se volvió loco conmigo cuando me escuchó cantar", ha dicho Mercé. La negociación del primer sueldo fue un momento clave: en aquella época, los cantaores consagrados cobraban entre 250 y 350 pesetas por noche, pero su tío consiguió un acuerdo mejor.
"Mi tío le dijo: 'Le damos quinientas pesetas, don Felipe'. Y él dijo: 'Hecho, Manuel'", ha recordado entre risas el cantaor. Al salir del local, su tío se dio cuenta de que quizá había sido demasiado prudente, pero el contrato estaba cerrado.
Mercé ha destacado que Madrid era entonces "nuestro particular Hollywood", un imán para artistas de toda España. La capital ofrecía un escenario único donde el flamenco vivía su edad de oro en los tablaos, auténticas escuelas de cante, guitarra y baile.
El cantaor jerezano, que a sus 71 años sigue en activo, ha sido testigo de la evolución del flamenco desde aquellos días hasta la actualidad. Su trayectoria, de más de seis décadas, lo ha convertido en un referente para varias generaciones de aficionados.
La entrevista ha servido para poner en valor el papel de los tablaos madrileños en la historia del flamenco. Lugares como Torres Bermejas, El Corral de la Morería o Las Carboneras fueron durante décadas el hábitat natural de los grandes maestros del cante.
Para los amantes del flamenco en la Comunidad de Madrid, las palabras de Mercé son un recordatorio de la riqueza cultural que albergó la capital. Aunque muchos de aquellos tablaos históricos han desaparecido o han cambiado de dueño, su legado perdura en la memoria de artistas y aficionados.
José Mercé, que ha grabado discos antológicos como 'Del amanecer' o 'Aire', continúa llevando el flamenco por todo el mundo. Pero su corazón, como ha confesado, sigue ligado a aquellos años en los que un niño de Jerez llegó a Madrid y encontró su destino en los tablaos.

