El fuego, que ya ha llegado al camping cercano, avanza imparable hacia el municipio abulense. La alcaldesa denuncia falta de ayuda y los vecinos, desalojados en teoría, se niegan a marcharse.
El incendio forestal que desde hace días asola la sierra de Gredos ha llegado al camping de Casavieja, a apenas tres kilómetros del casco urbano. El pueblo, de poco más de mil habitantes, está encajonado entre las llamas y el humo, pero sus vecinos han decidido quedarse para proteger sus casas.
“Llevamos dos días pidiendo ayuda, sabíamos que se iba a descontrolar y no vino nadie”, relata la alcaldesa, con la voz rota, mientras observa cómo el fuego avanza sin remedio. “Ahora ya es imposible hacer nada”, añade.
A pesar de las órdenes de desalojo, la mayoría de los residentes permanecen en el municipio. “Nos vamos a quedar, alguien tiene que hacerlo”, sentencia la regidora. En las calles, grupos de jóvenes bajan del monte con palas y pañuelos en la cara, después de intentar frenar las llamas junto a las brigadas forestales.
La Unidad Militar de Emergencias (UME) recorre pueblo por pueblo para asegurarse de que todos los evacuados están a salvo. Sin embargo, en Casavieja muchos se niegan a subir a los vehículos militares. Prefieren luchar con sus propios medios, aunque el peligro sea evidente.
“Lo estamos viviendo con mucha rabia e impotencia”, insiste la alcaldesa. El humo anaranjado y amarillento que se veía desde la carretera se ha convertido en una neblina grisácea que apenas deja respirar. Las pavesas caen del cielo como ceniza, y cualquier chispa podría prender nuevas zonas.
Los vecinos critican que las autoridades se hayan centrado en proteger las viviendas y hayan abandonado la sierra, lo que deja un panorama desolador alrededor del pueblo. “Han decidido centrarse en las casas y abandonar la sierra”, denuncian. El fuego, que ya ha arrasado miles de hectáreas en Ávila y Madrid, sigue sin control.
Mientras tanto, en el municipio, un padre columpia a su hijo instantes antes de recibir la noticia más temida: “El fuego ha llegado al camping”. La situación es cada vez más crítica, pero la determinación de los vecinos no flaquea. “Que pase lo que tenga que pasar”, repiten como un mantra.
El incendio, que comenzó hace dos días, ha obligado a desalojar varias localidades de la zona. Las llamas avanzan con rapidez avivadas por el viento y la sequedad del terreno. La UME continúa trabajando en la extinción, pero la prioridad ahora es la seguridad de las personas.
Para los habitantes de Casavieja, abandonar no es una opción. “Alguien tiene que quedarse a defender lo nuestro”, concluye la alcaldesa, mientras el fuego sigue su curso imparable.

