El torero aragonés Cristiano Torres ha sido el gran triunfador de la corrida celebrada en Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real), al cortar cuatro orejas. Antonio Linares también salió a hombros con dos trofeos, mientras Luis Miguel Vázquez obtuvo uno.
La plaza de toros de Pozuelo de Calatrava fue escenario este viernes de una tarde de alto voltaje taurino, con Cristiano Torres como absoluto protagonista. El torero aragonés, que no especuló ni un instante, se llevó cuatro orejas de una corrida de Alcurrucén que, en líneas generales, ofreció juego. Antonio Linares, por su parte, también salió a hombros tras pasear dos apéndices, mientras Luis Miguel Vázquez se conformó con un trofeo.
Actitud y firmeza de Cristiano Torres
Desde el primer toro, Torres dejó claro que iba a por todas. Con el tercero de la tarde, un animal manejable y de buen son, el aragonés cuajó una faena templada y de gran gusto. Las verónicas iniciales ya marcaron diferencias, y con la muleta firmó una labor rotunda que le valió las dos orejas sin discusión. El toro, de nombre Osadito, número 35, fue premiado con la vuelta al ruedo.
El sexto, que embistió con alegría en el primer tercio, se vino abajo demasiado pronto. Pero Torres, lejos de venirse abajo, se arrimó con decisión y logró extraerle lo mejor. Tras un quite por gaoneras que levantó al público, el torero pasó al ataque y certificó su tarde redonda con otras dos orejas. El presidente no dudó en sacar los pañuelos.
El valor de Antonio Linares
Antonio Linares vivió una tarde de emociones fuertes. En el segundo toro, su porta gayola le salió cara: el astado le arrolló, pero el de Tomelloso logró levantarse ileso. "Los milagros, a veces, ocurren", comentaban los aficionados. Ya con la muleta, Linares anduvo más acoplado por derechazos, aunque al natural le costó más. Ante un toro noble pero soso, el torero puso la sal que le faltó al animal y paseó una oreja.
En el quinto, la historia se repitió: un trasteo solvente, con momentos intermitentes de mayor relieve, aunque sin el ajuste brillante que se espera. Aun así, el público valoró el esfuerzo y le concedió un segundo apéndice, lo que le permitió salir a hombros junto a Torres.
Luis Miguel Vázquez, un trofeo de menos a más
Luis Miguel Vázquez tuvo una tarde más discreta. Su primero, que costó arrancarse, solo ofreció medio viaje, y aunque el daimieleño lo acompañó con compostura, el fallo a la segunda con la espada le privó de un posible premio, a pesar de la petición del público. Con el cuarto, de juego encastado, logró mayor acople por el pitón derecho, y momentos de notable emoción le valieron una oreja. Sin embargo, no pudo redondear la faena.
La plaza registró media entrada, y los toros de Alcurrucén, muy bien presentados, dejaron un buen sabor de boca, especialmente el tercero. Los toreros, en especial Torres, demostraron que el toreo sigue vivo en los ruedos manchegos. La próxima cita taurina en la región será en Almagro el próximo fin de semana.

