El Pleno del Ayuntamiento de Madrid ha dado luz verde al Plan Especial para la estación de Delicias, un Bien de Interés Cultural que alberga el Museo del Ferrocarril. La actuación, que abarca una superficie de 12.786 metros cuadrados, busca poner en valor los elementos históricos del edificio.
La estación de Delicias, inaugurada en 1880 por el rey Alfonso XII y su esposa María Cristina, se prepara para una nueva etapa. El Pleno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado el Plan Especial que permitirá la recuperación integral de este espacio monumental, actual sede del Museo del Ferrocarril. El objetivo, según fuentes municipales, es «poner en valor los elementos históricos como nuevo marco expositivo del pasado, presente y futuro del ferrocarril e integrarlos en el entorno urbano».
El proyecto afecta a un ámbito de 12.786 metros cuadrados. El Plan Especial establece el marco urbanístico que desarrollará el Plan Director y los proyectos posteriores. La intervención busca singularizar el espacio con elementos que no rompan las cualidades arquitectónicas originales, al tiempo que permitan introducir una museografía actualizada. Se trata de que la sociedad pueda «adentrarse en el conocimiento del ferrocarril como motor de progreso desde sus orígenes a la actualidad», según el consistorio.
La estación de Delicias fue la primera gran estación monumental de la capital, ya que Atocha era entonces un humilde embarcadero. Diseñada por el ingeniero francés Émile Cacheliévre, discípulo de Gustave Eiffel, su estilo pertenece a la llamada «arquitectura del hierro», una corriente del siglo XIX que aprovechaba las propiedades del hierro fundido y forjado, así como el vidrio, para crear edificios diáfanos y ligeros. La gran nave metálica y acristalada la convirtió en una instalación muy avanzada para su tiempo.
Delicias dejó de prestar servicio de viajeros el 30 de junio de 1969, y su actividad de mercancías cesó definitivamente en 1971. La apertura de la estación de Chamartín y la escasez de viajeros propiciaron su cierre. Desde 1984, el edificio alberga el Museo del Ferrocarril, que exhibe una de las colecciones de material histórico más completas de Europa. El museo también ofrece servicios de información y conservación del patrimonio documental a través de su biblioteca, hemeroteca, archivo histórico y centro de documentación.
El Plan Especial ahora aprobado salvaguarda la integridad arquitectónica y el valor histórico de este Bien de Interés Cultural, manteniendo los usos dotacionales y la presencia del museo. Los diferentes proyectos en redacción por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana contemplan la recuperación integral del antiguo edificio de viajeros y de la nave metálica. La idea es que la estación recupere todo su esplendor como espacio expositivo y cultural, integrado en el barrio de Delicias.
Para los vecinos de la capital, esta reforma supone la puesta en valor de un icono del patrimonio industrial madrileño. El Ayuntamiento subraya que la intervención se hará «bajo criterios de calidad e innovación constantes», en línea con la labor que viene realizando el Museo del Ferrocarril desde sus inicios. No se han detallado plazos concretos ni el presupuesto de la actuación, que dependerán del desarrollo del Plan Director.
La estación de Delicias fue en su día el punto de partida de los trenes hacia Portugal, impulsando el comercio y los intercambios industriales. El propio Alfonso XII destacó en su inauguración que «el sonido de las locomotoras es fundamental para la prosperidad del país». Ahora, más de un siglo después, el Ayuntamiento quiere que ese legado continúe siendo un referente cultural y patrimonial para Madrid.

