Facundo, de 37 años, fue hallado muerto en su piso del barrio de Las Tablas con 12 puñaladas. El agresor huyó y la Policía investiga las cámaras del edificio.
La calle Cirauqui, en el barrio de Las Tablas, amaneció este martes conmocionada. Sobre las 10 de la mañana, los vecinos alertaron al 112 de un fuerte olor a producto químico que salía de una vivienda. Al llegar, los bomberos tuvieron que acceder por una ventana y se encontraron el cuerpo sin vida de Facundo, un informático de 37 años, con 12 puñaladas en el pecho.
Los sanitarios del Samur-Protección Civil intentaron reanimarlo, pero ya era tarde. La víctima estaba en parada cardiorrespiratoria. En el suelo, junto al cadáver, los agentes hallaron un cuchillo de cocina de unos 20 centímetros ensangrentado. El agresor había huido antes de que llegara la policía.
Un vecino ejemplar y sin antecedentes
Facundo trabajaba como informático y, según los testimonios recogidos entre los residentes, era un hombre tranquilo, sin antecedentes penales y que nunca había dado problemas. “Lo escuchamos pedir auxilio a primera hora de la mañana”, relataron algunos vecinos a los investigadores. Nadie imagina qué pudo desencadenar una violencia tan extrema.
El edificio donde ocurrió el suceso cuenta con cámaras de seguridad en zonas comunes, lo que podría ser clave para identificar al asesino. La Policía Científica y el Grupo V de Homicidios de la Jefatura Superior de la Policía de Madrid se han hecho cargo de la investigación. De momento, no hay detenidos.
El acceso de los bomberos y el picor de ojos
Los bomberos de Madrid tuvieron que forzar la entrada por una ventana porque la puerta estaba cerrada por dentro. Al acceder, notaron un picor intenso en los ojos, lo que hizo sospechar a los agentes que el agresor podría haber utilizado gas pimienta o algún spray irritante para inmovilizar a la víctima. Esta hipótesis está siendo analizada por los forenses.
El cadáver fue trasladado al Instituto Anatómico Forense para la autopsia, que determinará la hora exacta de la muerte y confirmará el número de heridas. Los vecinos del barrio, una zona residencial de clase media-alta al norte de la capital, han mostrado su consternación. “Esto no pasa nunca aquí”, comentaba una vecina, aún visiblemente afectada.
La investigación sigue abierta
La Policía Nacional ha establecido un dispositivo de búsqueda del agresor, que podría haber abandonado la zona a pie o en vehículo. Se revisan las grabaciones de las cámaras de tráfico de los alrededores. Por el momento, no se ha descartado ninguna línea: ni un ajuste de cuentas, ni un robo que salió mal, ni un ataque pasional.
Los agentes han tomado declaración a varios vecinos y al portero del edificio, quien confirmó que el cuchillo hallado no era de la víctima. “No lo había visto antes”, aseguró. La comunidad de propietarios ha convocado una reunión extraordinaria para tratar medidas de seguridad adicionales.
Para los residentes de Las Tablas, la jornada ha sido un mazazo. La tranquilidad del barrio se ha roto de golpe. Mientras los niños juegan en las piscinas comunales, los adultos apenas se cruzan miradas de incredulidad. La Policía pide a cualquier persona que tenga información que se ponga en contacto con el 091.

