España derrotó 2-0 a Francia en la semifinal del Mundial. Los goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro desataron la alegría en la Fuente de Cibeles de Madrid, donde cientos de aficionados se concentraron para festejar el pase a la final.
La selección española de fútbol ya está en la final del Mundial. El combinado nacional venció 2-0 a Francia en la semifinal disputada en el Estadio Lusail, con goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro. La noticia desató una ola de euforia en toda España, pero especialmente en Madrid, donde la Fuente de Cibeles volvió a ser el epicentro de la celebración.
Una marea roja en Cibeles
Desde minutos antes del pitido final, cientos de aficionados comenzaron a congregarse en torno a la diosa Cibeles, el lugar tradicional de las grandes celebraciones del Real Madrid y también de la selección. Al grito de «¡Campeones, campeones!», los asistentes corearon los nombres de los goleadores y de jugadores como Lamine Yamal, que cuajó un gran partido. La plaza se tiñó de rojo y amarillo, con banderas y bufandas ondeando al viento.
Entre los presentes, muchos madrileños de origen y también residentes de otras comunidades. Alberto, un aficionado de Madrid, comentó entre risas que «esto es histórico, llevamos 16 años esperando volver a una final». La referencia al último título mundial, conseguido en Sudáfrica 2010, fue constante entre los seguidores.
Previsión de un rival de altura
La afición ya especula con el rival de la final. Todo apunta a que será Argentina, que se enfrenta a Inglaterra en la otra semifinal. Los pronósticos en Cibeles eran mayoritariamente optimistas: muchos dan a España como favorita, aunque con cautela. «No podemos subestimar a nadie, pero este equipo tiene calidad para ganar a cualquiera», señalaba Ramón, natural de Valencia pero residente en Madrid. La final se disputará el próximo domingo en el mismo escenario, el Estadio Lusail.
La celebración transcurrió sin incidentes destacables. Agentes de la Policía Municipal velaron por la seguridad, pero no hubo altercados. Eso sí, un pequeño susto: una aficionada dejó caer una réplica de la Copa del Mundo, lo que provocó algunos abucheos entre los supersticiosos. «Esperemos que no sea un mal presagio», bromeó un seguidor, mientras otro recogía el trofeo de juguete entre risas.
El factor Pedri y el trabajo del equipo
Más allá de los goleadores, los aficionados destacaron el papel de Pedri, el centrocampista canario que fue clave en la construcción del juego. «Pedri es el motor del equipo, sin él no seríamos lo que somos», afirmaba un grupo de jóvenes con su camiseta. El seleccionador, por su parte, ha sabido conjugar juventud y experiencia, y el equipo llega a la final con una moral por las nubes.
Para el aficionado madrileño, esta final tiene un sabor especial. La capital será, de nuevo, el centro de las miradas si España levanta el trofeo. El Ayuntamiento de Madrid ya prepara una gran pantalla en Cibeles para que los que no puedan viajar a Qatar sigan el partido. La expectación es máxima y las previsiones apuntan a una marea humana si la selección se proclama campeona.
De momento, la fiesta continúa. Los bares de los alrededores de Cibeles y de toda la ciudad han vivido una noche de locura, con las consumiciones volando y las canciones de siempre. «Esto es solo el principio», coreaban los aficionados. El domingo, todos los caminos llevarán a Cibeles.

