La Consulta de Enfermería de Ostomías del Hospital Universitario de Móstoles ha difundido una guía con pautas para viajar, bañarse y hacer ejercicio con seguridad. La enfermera Antonia Gil Molano insiste en la hidratación y el cuidado de la piel.
Llega el verano y, con él, las ganas de viajar, darse un chapuzón en la piscina o simplemente pasear sin agobios. Para las personas portadoras de una ostomía, estas actividades pueden generar dudas. La Consulta de Enfermería de Ostomías del Hospital Universitario de Móstoles ha lanzado una serie de recomendaciones para que nadie se quede en casa.
Preparar el material, clave para viajar tranquilo
La enfermera estomaterapeuta Antonia Gil Molano recuerda que una buena planificación evita sustos. Antes de cualquier desplazamiento, aconseja llevar más dispositivos y accesorios de los que se crea necesario, y repartirlos en diferentes bolsas o maletas. En los viajes en avión, el material debe ir siempre en el equipaje de mano, por si la maleta facturada se pierde o retrasa.
Además, la consulta ofrece un servicio extra: los pacientes pueden enviar una foto del material que han preparado para que la enfermera revise si falta algo. Así, cualquier duda se resuelve antes de salir de casa.
Hidratación, la gran aliada contra el calor
Las personas con ostomía, sobre todo las que tienen ileostomía, pierden más líquidos y sales, lo que aumenta el riesgo de deshidratación. Por eso, beber agua con frecuencia sin esperar a tener sed es fundamental. En días de mucho calor, también pueden ser útiles las bebidas con electrolitos.
Gil Molano advierte de los signos de alerta: sed intensa, sequedad de boca, mareos, debilidad, calambres, orina escasa o cansancio inusual. Ante cualquiera de estos síntomas, lo mejor es consultar con el equipo sanitario.
Piscina y playa, sin miedo pero con precaución
Bañarse en el mar o en la piscina es compatible con la ostomía. Solo hay que comprobar que el dispositivo esté bien adherido, vaciar la bolsa si es necesario y llevar siempre material de recambio. El Hospital de Móstoles insiste en que no hay razón para renunciar a un baño refrescante.
Eso sí, el calor y el sudor pueden irritar la piel que rodea el estoma. Por eso, se recomienda mantener la zona limpia y seca, revisar el sistema de recogida con más frecuencia y usar los protectores que indique la enfermera.
Ropa ligera y actividad física, también en verano
Para los días más calurosos, lo mejor es vestir con prendas cómodas, ligeras y de tejidos transpirables. La alimentación también juega su papel: frutas y verduras bien toleradas ayudan a mantenerse hidratado.
La actividad física no está prohibida. Eso sí, conviene evitar las horas de máximo sol, descansar a la sombra y llevar siempre agua y material de recambio. La enfermera Gil Molano subraya que la ostomía no debe limitar la vida social ni el ejercicio.
Acompañamiento emocional: tan importante como el físico
Más allá de los cuidados físicos, el Hospital Universitario de Móstoles recuerda que la adaptación a una ostomía también es emocional y social. Por eso, anima a los pacientes a expresar sin reparos cualquier duda sobre sexualidad, alimentación, viajes o manejo de los dispositivos.
La comunicación abierta con los profesionales, junto al trabajo de cirujanos y enfermeras de la consulta de ostomías, permite ofrecer una atención integral. El objetivo es que cada persona recupere la confianza y disfrute del verano con autonomía.
“Con unas sencillas medidas de prevención y autocuidado, los pacientes pueden viajar, pasear, practicar ejercicio y disfrutar de la playa o la piscina con total normalidad”, resume Antonia Gil Molano.
Desde el hospital mostoleño recuerdan que, ante cualquier síntoma o duda, lo mejor es contactar con el equipo de referencia. El verano está para vivirlo, y la ostomía no tiene por qué ser un obstáculo.

