El campamento urbano del colegio Legazpi de Arroyomolinos registró ayer una asistencia mínima después de que se conocieran dos denuncias por presuntas agresiones sexuales a niñas de entre tres y siete años. Los padres exigen respuestas y la empresa gestora niega ocultación.
La alarma saltó el pasado fin de semana cuando varias familias de Arroyomolinos conocieron que la Guardia Civil investiga al menos dos denuncias por presuntas agresiones sexuales a niñas de entre tres y siete años en el campamento urbano del colegio público Legazpi. La consecuencia inmediata fue que ayer lunes el campamento amaneció semivacío, con muchos padres optando por no llevar a sus hijos a la actividad organizada por la Mancomunidad del Suroeste.
A primera hora de la mañana, cerca de medio centenar de personas se congregaron a las puertas del centro para exigir explicaciones a los responsables del campamento y reclamar información sobre la gestión de los hechos que investiga la Policía Judicial. Según relatan varios progenitores, la indignación no se centra solo en las supuestas agresiones, sino en la sensación de que las familias no fueron informadas con rapidez de una situación de extrema gravedad.
"Hoy se han presentado muchos padres para exigir respuestas y no hemos obtenido ninguna", explica a este diario el padre de una de las menores denunciantes. Según este progenitor, varios responsables del campamento defendieron que habían actuado correctamente desde el primer momento, pero el padre asegura que recriminó directamente a algunos de ellos la supuesta falta de comunicación a las familias afectadas.
La empresa y la Mancomunidad defienden su actuación
Mientras los padres piden responsabilidades, la empresa gestora del campamento difundió un comunicado en el que rechaza tajantemente cualquier acusación de ocultación de información. Añadió que "desde que tuvo conocimiento de los hechos puso en marcha todas las actuaciones que correspondían, colaborando con las autoridades competentes". La empresa asegura además que el monitor señalado "prestó servicios en este campamento únicamente durante cuatro días" y que "desde el pasado 9 de julio ya no forma parte de la plantilla".
La postura de la empresa coincide parcialmente con el comunicado difundido este lunes por la Mancomunidad de Servicios del Suroeste de Madrid. La entidad aseguró que actualmente "no existe una situación de riesgo para las personas usuarias" y sostuvo que se adoptaron las medidas oportunas desde el momento en que se tuvo conocimiento de los hechos.
La versión de los padres: falta de comunicación y detalles escalofriantes
La versión oficial choca frontalmente con la de varios padres de las menores denunciantes. Las denuncias se refieren a hechos que presuntamente ocurrieron el pasado jueves 9 de julio. De acuerdo con los testimonios recabados por las familias, dos monitoras detectaron una situación que les hizo sospechar de una posible agresión sexual y comunicaron inmediatamente lo sucedido a la dirección del campamento. En concreto, las dos trabajadoras se encontraron a dos niñas desnudas junto a un monitor y lo contaron a la dirección, que no avisó a los padres. Fue el pasado viernes cuando unas monitoras, por su cuenta, decidieron comunicar a los progenitores de las menores los hechos.
Pese a su corta edad, las niñas habrían relatado durante el fin de semana algunos detalles de las presuntas agresiones. Según los testimonios recogidos, una de ellas afirmó que el monitor tenía los pantalones bajados durante las presuntas agresiones.
"Nos hacía daño", habría explicado la menor, indicando además que intentó apartarlo. Los padres sostienen que no tuvieron conocimiento de lo ocurrido hasta varios días después y cuestionan si se activaron todos los protocolos que correspondían desde el primer momento.
Las familias han aportado nueva documentación a la Guardia Civil y esperan ahora que la investigación determine tanto la posible responsabilidad penal del monitor denunciado como si la actuación posterior de los responsables del campamento fue la adecuada. La Guardia Civil ha tomado declaración a las niñas y a las monitoras y ha citado también al monitor denunciado.
Para los vecinos de Arroyomolinos y de los municipios del suroeste de la Comunidad de Madrid, este caso abre interrogantes sobre la seguridad en los campamentos de verano. La Mancomunidad del Suroeste, que gestiona este tipo de actividades en varios municipios, deberá dar explicaciones en los próximos días. Mientras tanto, las familias afectadas piden que se esclarezcan los hechos y que se tomen medidas para que algo así no vuelva a ocurrir.
¿Qué pasó en el campamento de Arroyomolinos?
Se han presentado dos denuncias por presuntas agresiones sexuales a niñas de entre 3 y 7 años ocurridas el 9 de julio. La Guardia Civil investiga.
¿Por qué los padres están indignados?
Porque aseguran que no fueron informados de inmediato; las monitoras avisaron a la dirección, pero los padres no lo supieron hasta días después.
¿El monitor sigue trabajando en el campamento?
No, la empresa asegura que fue despedido el 9 de julio y que ya no forma parte de la plantilla.

