Tras el Día de los Abuelos, profesionales sociosanitarios de Alcobendas alertan de que la atención a mayores no puede limitarse a lo médico: urgen a combatir la soledad, adaptar viviendas y fomentar la autonomía.
El envejecimiento de la población es un fenómeno imparable en Alcobendas, y con él surgen retos que van mucho más allá de las consultas médicas y los fármacos. Así lo advierten los profesionales del sector sociosanitario del municipio, que, con motivo del reciente Día de los Abuelos, han reclamado un modelo de cuidado integral que ponga en el centro el bienestar emocional, la autonomía y la participación social de las personas mayores.
Raquel Granados, supervisora de la Residencia Alegría de Alcobendas, explica que “sentirse útil, respetado y escuchado es igual de importante que recibir una buena atención sanitaria”. En su día a día, asegura que la clave está en respetar los ritmos, las preferencias y la historia personal de cada residente, algo que define como “atención centrada en la persona”.
El perfil de las personas mayores también ha cambiado. Según Granados, cada vez llegan a edades más avanzadas manteniendo una mayor autonomía, lo que obliga a adaptar los servicios. “Muchos requieren programas de ejercicio físico más exigentes, especialmente de fuerza, mientras que también aumentan los casos de deterioro cognitivo y de patologías más complejas”, detalla.
Uno de los aspectos en los que más incide la profesional es la necesidad de preservar la autonomía de los mayores. Considera que aún existe la tendencia a decidir por ellos con la intención de protegerlos, cuando en realidad envejecer con dignidad significa seguir participando en las decisiones que afectan a su propia vida.
Dentro de ese bienestar, el afecto y la compañía desempeñan un papel fundamental. Una conversación tranquila, un gesto de cariño o simplemente dedicar tiempo a escuchar pueden marcar una gran diferencia en el estado de ánimo de una persona mayor. Del mismo modo, el contacto frecuente con la familia suele traducirse en una mayor motivación y estabilidad emocional.
Para las familias, Granados lanza un mensaje claro: el tiempo compartido sigue siendo uno de los regalos más valiosos. “Muchas veces pensamos que lo importante es resolver cuestiones prácticas, pero compartir una comida, conversar o interesarse por cómo se sienten tiene un valor inmenso”, señala.
De cara al futuro de Alcobendas, la supervisora considera prioritario adaptar las viviendas eliminando barreras arquitectónicas y mejorar el mobiliario urbano y los espacios públicos para hacerlos más accesibles y amables con las personas mayores. Asimismo, apuesta por reforzar desde las administraciones programas contra la soledad no deseada, impulsar actividades intergeneracionales y fomentar la implicación de toda la sociedad.
El reto, concluye, es colectivo: “Envejecer con dignidad es mucho más que recibir atención sanitaria. Es sentirse parte de algo, tener propósito y seguir siendo uno mismo”.

