A un mes del debut liguero, el conjunto blanco tiene paralizada la maquinaria de fichajes. Fuentes del club aseguran que no habrá incorporaciones hasta que se resuelva el futuro de jugadores como Ceballos, Carvajal y Alaba, que ya no cuentan para Mourinho.
El Real Madrid ha detenido su plan de fichajes para la temporada 2026/27. A un mes del inicio de la Liga, el club blanco no ha concretado ninguna incorporación más allá de las ya anunciadas, y desde Valdebebas aseguran que la situación no cambiará hasta que se resuelvan las salidas de varios futbolistas que no entran en los planes de José Mourinho.
“Es imposible que entren jugadores si no salen otros”, explican fuentes del entorno del equipo madrileño. La dirección deportiva se encuentra en un punto muerto: mientras que convencer a nuevos futbolistas para que se sumen al proyecto resulta relativamente sencillo, dar salida a los que ya no cuentan es un proceso mucho más complejo.
Entre los jugadores que han iniciado la pretemporada a las órdenes de Mourinho pero cuyo futuro está en el aire se encuentran Dani Ceballos, Dani Carvajal y David Alaba. Los tres han sido informados de que no entran en los planes del técnico portugués, pero hasta ahora ninguno ha encontrado un destino definitivo.
El club ya ha cerrado algunas operaciones de salida. Fran García fue traspasado al Betis, Nico Paz al Como, y Mario Martín salió después de que el Getafe se hiciera con el 50% restante de sus derechos. Sin embargo, el grueso de la plantilla sigue sin aligerarse, lo que impide la llegada de nuevos refuerzos.
La hoja de ruta inicial y los fichajes pendientes
La planificación del Real Madrid arrancó con fuerza. En un primer momento, el club demostró su intención de cambiar de rumbo con los fichajes de Bernardo Silva y Marc Cucurella, dos piezas llamadas a dar rendimiento inmediato. Después llegaron Denzel Dumfries e Ibrahima Konaté, dos refuerzos para fortalecer la parcela defensiva, una prioridad para Mourinho, que ha sido clave en la configuración de la plantilla.
Sin embargo, la renovación del proyecto está incompleta. Al equipo le falta todavía un central y, sobre todo, un centrocampista capaz de asentarse en la base de la jugada, una figura que el Real Madrid ha tratado de encontrar sin éxito desde la retirada inesperada de Toni Kroos en 2024. Por ese puesto han pasado Camavinga, Güler, Valverde, Tchouaméni y Brahim, una larga lista que refleja la indefinición en el centro del campo.
El mercado, mientras tanto, permanece congelado. Desde el club aseguran que no se están produciendo avances por ningún nombre en particular. La maquinaria está paralizada a la espera de saber qué ocurrirá con los jugadores que no entran en los planes de Mourinho o que el Real Madrid considera susceptibles de salir cedidos.
El caso Camavinga, en el centro de la incertidumbre
Uno de los nombres que más dudas genera es el de Eduardo Camavinga. El centrocampista francés tiene contrato hasta 2029, un argumento que hace valer en su tira y afloja con el club. Su cotización ha perdido enteros durante la última temporada, y la expulsión frente al Bayern de Múnich fue la puntilla a un año en el que nunca terminó de sentirse cómodo.
El Real Madrid no quiere ponerlo en el mercado a cualquier precio. El club entiende que existe un contexto inflacionista, especialmente en la Premier League, donde el francés tendría pretendientes. El Manchester United ha sido el socio comercial más provechoso para los blancos en sus últimas ventas, pero una tasación de 60 millones de euros genera recelos, pese a que el precio de partida estaba fijado en 80.
La situación de Camavinga refleja la dificultad del club para dar salida a jugadores con contratos largos y salarios elevados. El Real Madrid necesita vender para poder comprar, pero el mercado no siempre responde a sus expectativas. El paso de las semanas ha terminado por situar el foco sobre el eslabón más débil: el propio Camavinga, que podría ser la gran venta del verano si llega una oferta adecuada.
Un mercado que se reduce para el Madrid
El problema para el Real Madrid es que esa necesidad de dar salida a jugadores también se percibe en el mercado, lo que reduce su capacidad de negociación. Los clubes interesados saben que los blancos necesitan vender y tratan de aprovecharse de esa urgencia para rebajar los precios.
Además de Ceballos, Carvajal y Alaba, otros futbolistas como Tchouaméni o Valverde han sonado como posibles salidas, pero el paso de las semanas ha ido despejando esas opciones. El uruguayo, que llegó a enfrentarse a Tchouaméni la pasada campaña, parece ahora más consolidado en los planes de Mourinho.
El Real Madrid confía en que, una vez que se resuelvan las salidas, podrá retomar su plan de fichajes. Mientras tanto, la afición blanca tendrá que esperar para ver quiénes son los últimos refuerzos de una temporada que promete ser clave para el nuevo proyecto de Mourinho.
El próximo partido de pretemporada será una nueva oportunidad para que los jugadores que están en la rampa de salida demuestren su valía. Pero si no hay movimiento en el mercado, el Real Madrid podría empezar la Liga con una plantilla aún por cerrar.

