El Real Madrid dispone de 150 millones de euros para abordar los fichajes de Rodri Hernández y Yan Diomandé. El club blanco ya ha movido ficha tras el fracaso de la operación Julián Álvarez.
El Real Madrid tiene sobre la mesa 150 millones de euros para reforzar la plantilla de José Mourinho con dos nombres propios: el centrocampista Rodri Hernández y el extremo costamarfileño Yan Diomandé. Según fuentes del club, la entidad blanca ya ha comenzado las gestiones para intentar cerrar ambas incorporaciones antes del cierre del mercado estival.
De esa cantidad, el Real Madrid destinaría 45 millones más variables al Manchester City por Rodri, que afronta su último año de contrato. El internacional español, MVP del último Mundial con la selección, es la prioridad de Mourinho para apuntalar el centro del campo, donde la ausencia de un pivote de clase se ha hecho notar en las dos últimas temporadas.
Por Diomandé, el club blanco estaría dispuesto a pagar hasta 100 millones al Leipzig. El extremo izquierdo, de 22 años, llegó al conjunto alemán el pasado verano procedente del Leganés por 23 millones y ha explotado en la Bundesliga: 13 goles y nueve asistencias en su primera temporada. Su perfil encaja como recambio de lujo para Vinicius, cuyo futuro sigue sin estar claro, y para dar descanso a un Rodrygo Goes que continúa lesionado.
La operación llega después de que el Atlético de Madrid rechazara una oferta de 150 millones del Real Madrid por Julián Álvarez, tal y como había prometido Florentino Pérez durante su campaña electoral. El presidente, reelegido, cumplió su palabra, pero el club rojiblanco dijo no. Ese dinero se ha redirigido ahora a los dos objetivos que el club ya tenía en cartera.
El Leipzig, como club de la marca Red Bull, es tradicionalmente vendedor, lo que facilitaría las negociaciones. Sin embargo, el Real Madrid no está dispuesto a superar la barrera de los 100 millones por Diomandé. En el caso de Rodri, el Manchester City sabe que el jugador solo tiene un año de contrato, lo que podría abaratar la operación, aunque el club inglés exigirá el plus que siempre impone al Real Madrid por su condición de grande.
Rodri será operado el próximo lunes de una hernia discal, una intervención que le mantendrá dos meses de baja. No obstante, el Real Madrid no lo ve como un impedimento. El club confía en que el jugador, una vez recuperado, sea el ancla que necesita la medular, donde ahora mismo Tchouaméni y Valverde son fijos. Para hacer hueco, se espera la salida de Eduardo Camavinga por una cantidad aceptable.
La afición madridista lleva dos años reclamando un pivote de garantías. Con Rodri, el club blanco recuperaría a un jugador criado en la cantera que triunfó en el Atlético y luego en el City. Su regreso, si se consuma, sería un movimiento de alto impacto deportivo y emocional.
Diomandé, por su parte, cubriría una necesidad evidente en la banda izquierda. Vinicius no tiene un suplente natural desde la marcha de Asensio y la lesión de Rodrygo ha dejado aún más expuesta esa posición. El costamarfileño, rápido y desbordante, se ha ganado un nombre en Europa y sería un refuerzo de primer nivel.
Las próximas semanas serán clave. El Real Madrid ya ha contactado con los agentes de ambos jugadores y con sus clubes. La intención es cerrar las dos operaciones antes de que comience la temporada, aunque la complejidad de las negociaciones podría alargarlas hasta el final del mercado.

