Cada fin de semana, la plaza de Quintana, en Ciudad Lineal, se convierte en un punto de encuentro para coleccionistas de cromos, especialmente durante el Mundial de fútbol de 2026.
La plaza de Quintana, en el distrito de Ciudad Lineal, es conocida por varios motes: 'la plaza de los cromos', 'de las bravas' o 'de los viejos'. Pero lo que realmente la hace especial es la tradición que allí se mantiene desde hace décadas: el intercambio de cromos de fútbol y el aperitivo con patatas bravas en el bar Docamar, fundado en 1963.
El intercambio de cromos, una cita semanal
Cada sábado y domingo, de 10 a 14 horas, decenas de niños y adultos se reúnen en la plaza con sus álbumes y cajas de cromos. Los cromos más antiguos, como los de Cristiano Ronaldo y Messi del Mundial de 2010, se cotizan a precios elevados. Isaac, un joven de 21 años que acude con su abuelo desde hace años, explica que los cromos de Lamine Yamal llegan a alcanzar los 1.000 euros.
El ambiente es distendido y familiar. Los niños intercambian cromos repetidos por los que les faltan, mientras los adultos observan desde un segundo plano. La actividad no tiene ánimo de lucro, según los organizadores, lo que la mantiene al margen de las tasas municipales. Además del fútbol, también hay intercambio de cromos de Pokémon y Super Zings.
La tradición se remonta a los años 60, cuando Pepe 'El Cojillo' comenzó a vender cromos en la zona, antes incluso de que se construyera la plaza. Hoy, el mercadillo sigue siendo un punto de encuentro intergeneracional, donde los mayores recuerdan sus tiempos de coleccionistas y los niños aprenden a socializar.
Las patatas bravas de Docamar, el complemento perfecto
El bar Docamar es otro de los pilares de la tradición. Fundado por Donato Cabrera Martínez, hoy lo regenta su nieto Raúl Cabrera. La receta de sus patatas bravas proviene de La Casona, un histórico local madrileño ya desaparecido. La salsa, que al principio se vendía en botellas de vino recicladas, se ha convertido en un símbolo del bar.
Quienes acuden al mercadillo suelen pasar antes o después por Docamar para tomarse una tapa de bravas con un vermú o una cerveza. La combinación de cromos y bravas es un plan que atrae a familias enteras, especialmente los fines de semana. Raúl Cabrera destaca que la tradición se mantiene viva a pesar de la era digital, y que durante el Mundial de 2026 la afluencia de niños y coleccionistas ha aumentado notablemente.
La plaza de Quintana es un ejemplo de cómo las tradiciones populares pueden sobrevivir en una gran ciudad como Madrid. El intercambio de cromos y las patatas bravas de Docamar son dos señas de identidad que, por ahora, se resisten a desaparecer. Para los vecinos de Ciudad Lineal, este rincón sigue siendo un lugar de encuentro donde el fútbol y la gastronomía se dan la mano.
¿Cuándo se puede ir a intercambiar cromos a la plaza de Quintana?
El mercadillo de cromos se celebra los sábados y domingos de 10 a 14 horas aproximadamente.
¿Cuánto cuestan los cromos en la plaza de Quintana?
Los cromos sueltos se venden a unos 30 céntimos cada uno, aunque los más buscados pueden alcanzar precios más altos.
¿Dónde se pueden comer las patatas bravas de Docamar?
Las patatas bravas se sirven en el bar Docamar, ubicado en la plaza de Quintana, y es habitual que los asistentes al mercadillo pasen a tomar algo antes o después del intercambio.

