En su 132 aniversario, recordamos a la naturalista y política brasileña Berta Lutz, cuyo legado incluye la inclusión de la igualdad de derechos en la Carta de la ONU.
El 2 de agosto se cumplen 132 años del nacimiento de Berta Lutz, una de las figuras más influyentes del feminismo en Brasil y toda Iberoamérica. Zoóloga, política y diplomática, su nombre quedó ligado a la lucha por el sufragio femenino y a un hito diplomático que marcó la historia: la inclusión de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en la Carta fundacional de las Naciones Unidas.
Nacida en São Paulo en 1894, Lutz se formó en Ciencias Naturales en la Sorbona de París. A su regreso a Brasil, lideró el movimiento sufragista a través de la Federación Brasileña para el Progreso Femenino, organismo que impulsó la conquista del voto femenino en 1932. Poco después, se convirtió en diputada federal en el Congreso brasileño.
Su papel trascendió las fronteras en 1945, cuando participó como delegada de Brasil en la Conferencia de Naciones Unidas celebrada en San Francisco. Allí libró una batalla diplomática decisiva para que la Carta fundacional de la ONU recogiera explícitamente el principio de igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Su labor continuó en la firma del Tratado de Asilo Diplomático de la Convención de Caracas de 1954.
En este aniversario, desde la redacción de Pongamos que Hablo de Madrid recuperamos una de sus frases más rotundas: «Negar a las mujeres la igualdad de derechos por razón de sexo es negar la justicia a la mitad de la población». Una sentencia que, décadas después, sigue interpelando a las sociedades de todo el mundo.
La figura de Berta Lutz, fallecida en Río de Janeiro en 1976, es un recordatorio del largo camino recorrido y de los retos pendientes en materia de igualdad. Su legado, sin embargo, permanece vivo en los tratados internacionales y en la memoria de quienes continúan su lucha.

