La planta piloto del IMIDRA en la finca El Encín de Alcalá de Henares ha producido 100 toneladas de compost de alta calidad desde 2022. El proyecto busca regenerar suelos de cultivo de vid y olivo en la región.
La Comunidad de Madrid ha alcanzado un hito en su estrategia de economía circular: la planta piloto del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) ha generado 100 toneladas de abono orgánico de alta calidad en los últimos cuatro años. La instalación, ubicada en la finca experimental El Encín, en Alcalá de Henares, se ha convertido en un referente para la transformación de residuos en fertilizantes.
Desde su puesta en marcha en 2022, la planta ha tratado más de 260 toneladas de residuos orgánicos. Los investigadores del IMIDRA trabajan en mejorar la eficiencia de los procesos de compostaje y en asesorar al sector agrario sobre la fabricación de compost, con especial atención a la regeneración de suelos de cultivo de vid y olivo.
El proyecto cuenta con la colaboración de varios municipios madrileños. El Gobierno regional firmó un acuerdo con el Ayuntamiento de Torrelodones para aprovechar los restos orgánicos generados en sus centros escolares. Según las estimaciones del IMIDRA, solo con la recogida en las escuelas de Torrelodones se podrán convertir 180.000 kilogramos de desechos en abono hasta 2027.
Otro convenio vigente es el que mantiene con el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz. Los residuos que llegan a la planta desde este municipio son analizados por los investigadores y transformados en compost de alta calidad. Estos acuerdos permiten a los consistorios dar una salida sostenible a sus residuos orgánicos y, al mismo tiempo, obtener un producto útil para sus zonas verdes y agrícolas.
La Comunidad de Madrid también ofrece asesoramiento a los municipios interesados en la gestión de fertilizantes. Los expertos del IMIDRA apoyan una red de composteras comunitarias en localidades como Horcajo de la Sierra, Prádena del Rincón, Moralzarzal, Alcorcón, Rivas-Vaciamadrid, Torrejón de Ardoz, Móstoles y la capital. En estos puntos, los vecinos pueden depositar sus restos orgánicos y recibir compost para mejorar la calidad de sus suelos agrícolas.
Un impulso a la economía circular en la región
Esta iniciativa se enmarca en el compromiso del Ejecutivo autonómico con la gestión sostenible de residuos y la reducción de la huella ambiental. Al transformar los desechos orgánicos en abono, se evita su envío a vertederos y se devuelven nutrientes al suelo, cerrando el ciclo de la materia orgánica.
El IMIDRA, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, desarrolla proyectos de investigación aplicada en sus fincas experimentales. La planta piloto de El Encín es un ejemplo de cómo la ciencia puede transferir conocimiento al sector productivo y a los municipios.
Para los agricultores de la región, este abono supone una alternativa a los fertilizantes químicos, mejorando la estructura del suelo y su capacidad de retención de agua. La regeneración de suelos degradados es una de las prioridades del instituto, especialmente en cultivos leñosos como la vid y el olivo.
La red de composteras comunitarias no solo facilita la gestión de residuos, sino que también fomenta la participación ciudadana en la economía circular. Los municipios adheridos reciben formación y apoyo técnico para el correcto uso de las composteras y la obtención de un compost de calidad.
El siguiente paso del IMIDRA es ampliar la capacidad de la planta y consolidar los acuerdos con más ayuntamientos. La previsión es que, en los próximos años, el volumen de residuos tratados aumente significativamente, contribuyendo a los objetivos de reciclaje marcados por la Unión Europea.
Los interesados en conocer más sobre el proyecto o en adherirse a la red de composteras pueden contactar con el IMIDRA a través de su sede en Alcalá de Henares o consultar la información publicada en la web de la Comunidad de Madrid.

