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Los Toros de Guisando sobreviven a los incendios que arrasan el suroeste de Madrid

Los Toros de Guisando, con más de 2.000 años, resisten al incendio que arrasa el suroeste de Madrid, con 8.000 hectáreas quemadas y cientos de desalojados.

Naia ValverdeNaia Valverde· · 4 min de lectura

Los emblemáticos Toros de Guisando, con más de 2.000 años de antigüedad, han quedado intactos tras el paso de las llamas que devastan la zona suroeste de la Comunidad de Madrid. El fuego ha arrasado miles de hectáreas y amenaza municipios como San Martín de Valdeiglesias y Aldea del Fresno.

Las llamas que desde hace días azotan el suroeste de la Comunidad de Madrid han dejado una estampa de devastación, pero también un símbolo de resistencia. Los Toros de Guisando, el conjunto de cuatro verracos de piedra con más de dos milenios de antigüedad, han sobrevivido al fuego que ha calcinado los pastos y bosques de su entorno. La escultura zoomorfa, declarada Bien de Interés Cultural, permanece incólume en medio de un paisaje ennegrecido.

El incendio, que comenzó el pasado jueves en la comarca de la Sierra Oeste, ha arrasado ya más de 8.000 hectáreas y ha obligado a desalojar a varios centenares de vecinos de localidades como San Martín de Valdeiglesias, Aldea del Fresno, Villa del Prado y Cadalso de los Vidrios. Las llamas, avivadas por el viento y las altas temperaturas, han puesto en jaque a los servicios de emergencia, que trabajan sin descanso para contener el avance del fuego.

Según fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, el fuego ha respetado el monumento, pero ha arrasado gran parte de la vegetación de la finca donde se ubica. Los Toros de Guisando, labrados en granito entre los siglos IV y II a.C., han sido testigos mudos de la historia: desde la firma del Tratado de los Toros de Guisando en 1468 hasta la actualidad. Ahora, su silueta se recorta contra un horizonte de humo y cenizas.

El amor por la tierra y los animales ha llevado a muchos trabajadores del Safari Park de Madrid, situado en Aldea del Fresno, a arriesgar su vida para salvar a las especies del parque. Según testigos presenciales, los empleados lograron evacuar a la mayoría de los animales antes de que las llamas alcanzaran las instalaciones. Sin embargo, el fuego ha causado daños materiales y ha dejado una profunda huella emocional.

El incendio también ha afectado a zonas de gran valor ecológico, como el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y el embalse de San Juan, un lugar de recreo habitual para los madrileños. Las llamas han alcanzado las orillas del pantano, obligando a cortar el acceso y a desalojar a los bañistas. La playa del Alberche, en Aldea del Fresno, ha quedado cubierta de ceniza, y el castillo de San Martín de Valdeiglesias ha sido rodeado por el fuego, aunque los bomberos lograron evitar que ardiera.

Para muchos vecinos de la zona, el incendio ha destruido no solo sus casas, sino también los recuerdos de infancia. “Aquí veníamos de niños, con nuestros padres, a pasar el verano. Ahora todo es humo y ceniza”, lamenta una vecina de Aldea del Fresno, que ha perdido su vivienda. Las autoridades han habilitado albergues temporales en municipios cercanos, como Navalcarnero y Arroyomolinos, para acoger a los desalojados.

Los expertos señalan que las condiciones meteorológicas de los últimos días, con temperaturas que han superado los 40 grados y una humedad muy baja, han favorecido la propagación del fuego. Además, la sequía acumulada durante el invierno y la primavera ha dejado el monte seco, convirtiéndolo en un polvorín. “No es un incendio normal; la virulencia es extraordinaria”, explica un portavoz de los Bomberos de la Comunidad de Madrid.

El presidente de la Comunidad de Madrid ha visitado la zona y ha prometido ayudas para los damnificados. “Vamos a estar con ellos, a reconstruir lo que se ha perdido”, ha declarado. Mientras tanto, los equipos de extinción continúan trabajando para controlar los focos activos. Se espera que en las próximas horas el viento amaine, lo que podría facilitar las tareas.

Los Toros de Guisando, mientras tanto, siguen en pie, como un recordatorio de que, a pesar de la devastación, la historia y la cultura pueden sobrevivir a las llamas. Pero la pregunta que flota en el aire es cuánto tardará el paisaje en reverdecer y cuántas vidas tardarán en recuperarse.

Naia Valverde

Escrito por

Naia Valverde

Redactora

Periodismo por la Rey Juan Carlos y el móvil siempre a punto de sonar. Duerme con el escáner encendido, desconfía del hombre del tiempo y madruga sin quejarse (mucho); cubre sucesos, sanidad y lo que preocupa al barrio.