Cuatro estudiantes de empresariales de Alpedrete y Los Molinos montaron un taller en un garaje en 2022. Hoy, su empresa Neon 51 fabrica rótulos para Sabadell, Allianz, Aperol y discotecas como Hï Ibiza y Ushuaïa.
Lo que empezó como un proyecto universitario sin inversión ni experiencia se ha convertido en una empresa de rotulación integral con más de 1.000 clientes. Neon 51 nació en 2022 en un garaje entre Alpedrete y Los Molinos, donde cuatro amigos de la sierra de Madrid se pusieron a fabricar letreros de neón a base de prueba y error. Hoy, sus rótulos lucen en fachadas de discotecas como Ushuaïa y Hï Ibiza, y en oficinas de ING, Allianz o Caja Rural.
De un garaje en la sierra a producción en Galápagar
Los fundadores, todos estudiantes de empresariales, no tenían ni taller ni conocimientos previos. Montaron su primer obrador en un garaje compartido entre Alpedrete y Los Molinos, donde cada pedido era una lección sobre curvado de tubo y electrónica. "Al principio nos costó", reconocen desde la empresa sobre aquellos meses en los que los encargos se limitaban a amigos y conocidos.
Tras dominar el proceso de fabricación, lanzaron su propia web y empezaron a vender a un público más amplio. El momento fue clave: el neón vivía un resurgir como elemento decorativo en hostelería y tiendas, y Neon 51 supo aprovecharlo. Aquel garaje, sin apenas medios, fue durante meses oficina, taller y almacén, un origen que la empresa recuerda como parte de su cultura interna.
De piezas decorativas a rotulación integral
El salto llegó cuando el equipo se dio cuenta de que el neón por sí solo limitaba su crecimiento. Los grandes clientes no buscan una pieza suelta, sino un proyecto completo: diseño, fabricación e instalación. Así, Neon 51 evolucionó a empresa de rotulación integral, ampliando su catálogo a rótulos luminosos exteriores, banderolas y señalética compleja.
Ese cambio de escala les permitió firmar proyectos con marcas de gran exigencia estética. Discotecas como Hï Ibiza, Ushuaïa y Unvrs, o firmas como Aperol y Caja Rural exigen plazos ajustados y control de calidad en pedidos grandes, algo que Neon 51 ha tenido que profesionalizar para atender desde su planta en Galápagar.
Claves para sobrevivir en un sector tradicional
El crecimiento de Neon 51 sirve para entender qué busca hoy un negocio al invertir en un rótulo. La tecnología LED es clave frente a la rotulación opaca tradicional: si no te ven, nadie entra. En ciudades como Madrid, llamar la atención en la fachada es decisivo.
Además, el diseño se ha convertido en parte de la identidad de marca, no solo en un elemento funcional. Cada vez más negocios piden piezas que refuercen su imagen y sean reconocibles en redes sociales, no solo visibles desde la calle. Por último, la instalación y el mantenimiento posterior son aspectos que muchos subestiman y que resultan cruciales para que el rótulo funcione durante años a la intemperie.
Es en ese punto —diseño, fabricación e instalación bajo un mismo proveedor— donde Neon 51 ha construido su ventaja frente a talleres más pequeños o especializados en una sola fase del proceso.
Una empresa seria con raíces en la sierra
Mark Dickens, administrador de Neon 51, resume el recorrido: "Empezamos aprovechando que el neón se puso de moda, pero lo que nos ha hecho crecer de verdad ha sido convertirnos en una empresa seria, capaz de asumir rótulos complejos e instalaciones a nivel nacional para clientes exigentes". Esa doble condición —compañía que compite por grandes proyectos y negocio nacido de cero en un garaje de la sierra madrileña— es hoy su seña de identidad.
Con una cartera que combina pequeño comercio, hostelería y grandes cuentas, la trayectoria de Neon 51 es un caso poco habitual: el de un proyecto universitario que, aprovechando el momento adecuado y sin perder de vista sus raíces, ha terminado rotulando algunos de los espacios más exigentes de España. La producción sigue en Galápagar, y la empresa ya ha instalado en todo el país, demostrando que desde la sierra de Madrid se puede competir con los grandes.

