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El cardenal Cobo visita a los evacuados de Navalagamella en Alcobendas y destaca el papel de las campanas

El cardenal José Cobo visita a los 87 evacuados de Navalagamella en Alcobendas, donde las campanas de la iglesia fueron el primer aviso del incendio.

Carmen ReyesCarmen Reyes· · 4 min de lectura

El cardenal José Cobo se ha desplazado este sábado al polideportivo de Alcobendas, donde 87 vecinos de Navalagamella permanecen acogidos tras el incendio forestal en la Sierra Oeste. Durante el encuentro, los afectados relataron que las campanas de la iglesia fueron el primer aviso de la emergencia.

El arzobispo de Madrid, José Cobo, ha visitado este sábado a los vecinos de Navalagamella que fueron evacuados por el incendio forestal que afecta a la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid y que han sido acogidos en un polideportivo de Alcobendas. Durante el encuentro, el cardenal pudo escuchar de primera mano cómo vivieron las horas más angustiosas del fuego y conocer el papel crucial que jugaron las campanas de la iglesia como sistema de alerta.

«Nos enteramos por las campanas», fue una de las frases más repetidas entre los mayores, que explicaron que el repique de la iglesia fue la primera señal de que ocurría algo extraordinario. Antes de que llegaran las notificaciones de las aplicaciones móviles o las redes sociales, el sonido de las campanas movilizó a toda la comunidad en cuestión de minutos. Una escena que demuestra que, en muchos pueblos de la región, los campanarios siguen siendo mucho más que un elemento del paisaje: continúan siendo un instrumento de comunicación capaz de salvar vidas.

Los evacuados agradecieron especialmente la cercanía del cardenal y el tiempo que dedicó a conversar con ellos. En medio de la preocupación y la incertidumbre provocadas por el incendio, muchos destacaron la ayuda recibida desde las parroquias y las redes de colaboración espontáneas que se han creado entre ciudadanos y voluntarios.

El cardenal también trasladó a la alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, y a los responsables del operativo de emergencia la disposición de la archidiócesis de Madrid para colaborar en las labores de ayuda. Hasta el momento, 87 personas procedentes de Navalagamella han recibido desayuno, comida y todos los servicios necesarios, mientras que los más pequeños han podido disfrutar de actividades de animación para hacer más llevadera la situación.

Desde la archidiócesis de Madrid se ha puesto a disposición de los afectados a los voluntarios de las vicarías de las zonas afectadas, para colaborar en todo aquello que pudiera ser necesario. El párroco de Navalagamella, Alfonso Rodríguez, ha asegurado que todos están bien: «Han descansado, dentro de lo que se puede». El sacerdote también ha mostrado su agradecimiento a las personas que los están atendiendo: «El equipo está dejándose todo».

El vicario Pastoral de la archidiócesis de Madrid, José Luis Segovia, ha destacado la «acogida tan cariñosa a las personas desplazadas» brindada tanto por la alcaldesa de Alcobendas como por los miembros del municipio y de Protección Civil. «Han tratado con exquisito cariño a estas personas», ha afirmado. Incluso cuando se ha sabido que al polideportivo llegarían otras 100 personas más procedentes de la localidad de Cenicientos, la disposición ha vuelto a ser de acogida. «El comentario ha sido decir “bienvenidos”. Se notaba que no recibían un problema, sino que su expresión era de solidaridad y amistad».

Segovia ha subrayado que «la palabra más repetida», cuando la alcaldesa y el cardenal han pasado saludando a la gente, «ha sido “gracias”». También ha puesto en valor el papel del párroco de Navalagamella, Alfonso Rodríguez, «que no ha dejado de acompañar a su pueblo en este exilio forzoso y que ha llegado a celebrar la Eucaristía con ellos», una misa que «les ha animado, les ha alimentado y les ha fortalecido».

El vicario ha destacado el «liderazgo» del sacerdote en la evacuación «y su papel como miembro de la Iglesia, con reconocimiento en el pueblo, que ha permitido que la gente se pudiera marchar con serenidad». Por último, ha subrayado el compromiso del cardenal Cobo, que no solo ha remitido la ayuda precisa, sino que se ha comprometido con los vecinos y feligreses a que, cuando puedan volver a casa, irá a celebrar allí la Eucaristía. La misa será «para darle gracias a Dios por el retorno, a san Miguel y a san Isidro, a quienes se ha encomendado especialmente para que acabe esta tragedia y pueda llover y cambie incluso el curso del viento».

Como conclusión, José Luis Segovia ha puesto en valor «el ambiente de familiaridad» y un profundo sentimiento de unidad. «Había personas de todas las edades, personas de lo más diverso». Una actitud que ha calado entre los políticos. De hecho, el vicario se ha quedado con una frase de una de las concejalas: «No es la hora de los colores, sino la hora de que todos sumemos para aliviar el sufrimiento de esta gente».

Carmen Reyes

Escrito por

Carmen Reyes

Redactora jefe

Periodismo por la Complutense y más de quince años pisando moqueta institucional. Cafés dobles, agenda infinita y cero paciencia para la palabrería; dirige la redacción de Madrid Red y coordina la cobertura de política y sociedad.