La DGT ha instalado un radar móvil sobre remolque en el kilómetro 45 de la A-1, entre Pedrezuela y El Molar, para vigilar la velocidad en un tramo con obras limitado a 100 km/h. El dispositivo puede cambiar de ubicación y funciona de forma autónoma.
Los conductores que utilizan la A-1 en el norte de la Comunidad de Madrid se enfrentan desde esta semana a un nuevo control de velocidad. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha activado un radar móvil sobre remolque en el kilómetro 45 de esta autovía, entre las localidades de Pedrezuela y El Molar, justo en un tramo donde se están ejecutando obras de mantenimiento.
El dispositivo, que ya ha sido avistado por varios conductores, se suma a la estrategia de la DGT de reforzar la vigilancia en zonas de obras, donde la siniestralidad laboral es una preocupación constante. Según fuentes del organismo, el radar no requiere instalación fija y puede ser trasladado a otros puntos de la red viaria con rapidez.
El cinemómetro va montado sobre un pequeño remolque y funciona de manera autónoma gracias a una batería con varios días de autonomía. Las denuncias se generan y envían de forma telemática, sin necesidad de que agentes de la Guardia Civil estén presentes junto al dispositivo. Esto permite que el radar pueda operar durante las 24 horas del día.
La limitación de velocidad en este tramo de la A-1 es de 100 kilómetros por hora debido a los trabajos que se están desarrollando en la vía. La DGT ha recordado que el objetivo principal de estos radares es proteger a los trabajadores que realizan su labor en las obras, ya que muchos conductores tienden a superar los límites temporales de velocidad.
Para los miles de vecinos de municipios como Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Tres Cantos, Colmenar Viejo o localidades de la Sierra Norte, la A-1 es una arteria fundamental en sus desplazamientos diarios. La presencia de este nuevo radar, que puede cambiar de ubicación sin previo aviso, busca disuadir de excesos de velocidad en un entorno especialmente sensible.
La DGT ha explicado que este tipo de radares móviles son una herramienta eficaz porque su ubicación no es fija, lo que dificulta que los conductores conozcan de antemano dónde están situados. Además, al no requerir instalación permanente, pueden desplegarse rápidamente en cualquier punto de la red de carreteras donde sea necesario.
La medida llega en pleno verano, una época en la que el tráfico en la A-1 suele incrementarse debido a los desplazamientos vacacionales hacia el norte de España. La combinación de mayor volumen de vehículos y obras en la calzada eleva el riesgo de accidentes, por lo que la DGT ha priorizado la vigilancia en este tramo.
Los conductores que sean captados por el radar superando el límite de 100 km/h se enfrentarán a multas que pueden oscilar entre los 100 y los 600 euros, dependiendo del exceso de velocidad, además de la posible pérdida de puntos del carné de conducir. La DGT recomienda extremar la precaución y respetar en todo momento la señalización temporal.
Este nuevo sistema se suma a otros radares móviles que la DGT tiene desplegados en la Comunidad de Madrid, tanto en autovías como en carreteras secundarias. La agencia estatal ha anunciado que durante los próximos meses se instalarán más dispositivos de este tipo en otras vías de la región, especialmente en aquellas donde se estén realizando obras.
Para los vecinos del norte de Madrid, la recomendación es clara: mantener la velocidad adecuada y estar atentos a la señalización, ya que la ubicación del radar puede variar. La DGT insiste en que el objetivo no es recaudatorio, sino salvar vidas y proteger a los trabajadores de las obras.

