Antiguos residentes de los apartamentos municipales San Francisco, en Madrid, aseguran que el desalojo ha empeorado su vejez. Varios se plantean denunciar al Consistorio tras conocerse que un juez dio la razón a uno de los vecinos que recurrió.
Milagros se sienta en un banco de la plaza y, antes de hablar, rompe a llorar. No es solo tristeza, dice. Es rabia, impotencia y la sensación de que alguien decidió por ella cómo debía terminar su vida. A su lado, otros antiguos vecinos de los apartamentos municipales San Francisco de Madrid comparten la misma historia: Paloma, Carmen, Blas, Bernardina, María. Todos repiten la misma palabra: engaño.
Meses después de que el Ayuntamiento de Madrid desalojara a decenas de personas mayores de estos apartamentos, varios de ellos han decidido alzar la voz. Tras conocer que un juez ha dado la razón a Alejandro, uno de los residentes que recurrió su desalojo, ahora se plantean denunciar también al Consistorio. "Si él no tenía que haber salido de su casa, ¿por qué nosotros sí?", se preguntan.
El grito de los mayores: "Quiero morir tranquila"
Milagros no habla de indemnizaciones. Habla del final de su vida: "Somos mayores, pero tenemos nuestros derechos. Quiero morir tranquila. Por favor, Ayuntamiento, hagan algo. Solo queremos vivir tranquilos en nuestras casas". Su mensaje va dirigido directamente al alcalde, José Luis Martínez-Almeida.
Ella, como el resto de vecinos, nunca quiso marcharse. Algunos aceptaron porque confiaron en la palabra del Ayuntamiento. Otros porque sintieron que no tenían fuerzas para enfrentarse a la Administración. Hoy todos comparten una misma sensación: que les convencieron de abandonar unos hogares de los que, quizá, nunca tendrían que haber salido.
Una vida peor después del desalojo
Ninguno de los antiguos residentes cree que su vida haya mejorado. Todo lo contrario. Paloma apenas consigue terminar las frases sin emocionarse. Blas habla de los años que siente que le han robado. Bernardina recuerda cómo tuvo que abandonar el lugar donde había construido su rutina. Carmen resume todo con una palabra: "engaño".
Y luego está María, que ha preferido permanecer oculta por su seguridad, ya que es víctima de violencia de género. En los apartamentos San Francisco, cuenta, había conseguido algo que durante mucho tiempo parecía imposible: sentirse segura. Allí había reconstruido su vida con independencia.
La factura económica de perder un hogar
La mayoría de estos mayores aseguran que pasaron de un día para otro a pagar entre tres y cuatro veces más de lo que abonaban por sus apartamentos municipales. Nadie, denuncian, les ha compensado ese incremento. Hablamos de personas con pensiones ajustadas y pocos recursos, mayores vulnerables.
Pero la "estafa", como ellos se refieren, no acaba ahí. Muchos aseguran que siguen gastando parte de su pensión para comer porque la alimentación que reciben en las residencias donde fueron realojados no les convence, como Nina, de 93 años. Un gasto añadido que, dicen, jamás imaginaron tener que asumir.
Los vecinos de los apartamentos municipales San Francisco no hablan solo de haber perdido una vivienda. Hablan de haber perdido tranquilidad, autonomía, rutinas, vecinos, tiempo y dignidad. "Nos han robado la vida", sentencian.
¿Pueden los mayores desalojados volver a los apartamentos San Francisco?
Un juez ha dado la razón a uno de los vecinos que recurrió su desalojo, lo que abre la puerta a que otros reclamen también regresar, aunque el Ayuntamiento aún no se ha pronunciado.
¿Qué denuncian los antiguos residentes?
Denuncian que fueron engañados para abandonar sus hogares, que ahora pagan entre tres y cuatro veces más por su vivienda y que su calidad de vida ha empeorado.
¿Quién es el responsable del desalojo?
El desalojo fue ordenado por el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por José Luis Martínez-Almeida, con el argumento de reformar los edificios.

