El héroe de España en el Mundial, Mikel Merino, confiesa que su tanto ante Alemania en Stuttgart es su favorito, pero deja claro que aún hay hueco para más éxitos. El navarro habla de su instinto goleador, su rol en el equipo y la felicidad que transmite a la afición.
El centrocampista navarro Mikel Merino, de 30 años, se ha convertido en una de las piezas clave de la selección española en el Mundial de 2026. En una entrevista concedida a un medio nacional, el jugador de la Real Sociedad repasó sus momentos más especiales con La Roja y dejó claro que su ambición no tiene límites. «Mi gol preferido es el de Stuttgart, pero queda sitio en la vitrina», afirmó con contundencia.
Un instinto goleador que marca diferencias
Merino, que suma dos goles en apenas nueve minutos de juego en los dos últimos partidos del Mundial, explicó cómo logra estar siempre en el lugar adecuado. «Intento estar siempre conectado y, cuando mucha gente pierde un poquito la concentración, estar esos dos pasos por delante», señaló. El futbolista reconoció que su eficacia es difícil de repetir: «No se acostumbren a esto. Más eficacia es difícil».
Su tanto ante Portugal fue un ejemplo de su inteligencia sobre el césped. «Entendí que teníamos alguna posibilidad de superioridad, que Bernardo estaba protestando, y decidí sacar rápido», relató. Esa jugada, en el minuto 90, pilló desprevenida a la defensa lusa y permitió a España empatar un partido clave.
El papel de suplente y la mente de un entrenador
A pesar de su impacto en pocos minutos, Merino acepta su rol desde el banquillo con madurez. «Si Luis piensa que lo mejor para el equipo es que salga desde el banquillo, me toca acatarlo. No me vale de nada estar de morros», aseguró. El jugador destacó que su padre, entrenador de fútbol, le enseñó a analizar el juego de forma grupal: «He tenido que estudiármelo. Con poco esfuerzo físico se puede sacar mucho beneficio, solamente entendiendo dónde colocarse».
Los entrenadores que ha tenido a lo largo de su carrera también le han influido. «Es algo que me caracteriza, el ver el juego a nivel grupal, y no solamente a través de lo mío», explicó. Esta capacidad le ha valido el calificativo de «el más inteligente» por parte de varios técnicos, aunque él prefiere rebajar el elogio.
La felicidad de una afición entregada
Merino es consciente de la alegría que está generando en toda España. «Por toda la gente que me está escribiendo, todos los vídeos que me están mandando, ya no solo de Pamplona, sino de todos los lugares de España. La alegría con la que veo a los demás me hace muy feliz», confesó. El jugador, que se define simplemente como «futbolista, alguien que si está en el campo es feliz», no olvida la humildad: «A los triunfantes generales romanos un esclavo les susurraba: 'recuerda que eres mortal'. Es que eso es muy importante en la vida».
Para los aficionados madrileños, que siguen con pasión cada paso de la selección, Merino es un ejemplo de entrega y talento. Su próximo reto será la semifinal ante Francia, donde España buscará un puesto en la final. El navarro, con su instinto y su cabeza fría, promete seguir dando guerra.

