La creencia de que las grandes victorias deportivas disparan la natalidad choca con los datos oficiales. En la Comunidad de Madrid, los nacimientos descendieron un 2% en 2010, año del primer Mundial de España, y la tendencia a la baja continuó en los ejercicios siguientes.
La euforia por el gol de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica 2010 no se tradujo en un repunte de nacimientos en la Comunidad de Madrid nueve meses después. Así lo reflejan las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), que desmontan el mito del 'baby boom' deportivo. En 2010, cuando España levantó su primera Copa del Mundo, se registraron 73.935 alumbramientos en la región, frente a los 75.421 de 2009: un descenso de 1.486 bebés, equivalente a una caída del 2%.
Los datos del INE: caída continuada desde 2009
La serie histórica del Movimiento Natural de la Población del INE no deja margen a la interpretación. Tras el título mundial, la natalidad madrileña siguió su senda descendente. En 2011, los nacimientos bajaron hasta 72.447, y en 2024 la cifra se situó en 54.826, menos de la mitad que en 2009. Los expertos señalan que los factores estructurales, como la precariedad laboral o el retraso en la edad de maternidad, pesan mucho más que cualquier evento deportivo.
La psicóloga y sexóloga madrileña Laura Moreno explica que la euforia colectiva no siempre se traduce en un aumento de la actividad sexual. "Antes del partido hay tensión y nervios, no es el mejor momento", asegura. Y después, aunque pueda haber un "contagio emocional", el deseo no siempre se materializa en relaciones sexuales. La encuesta de Platanomelón revela que solo el 20% de los encuestados cree que el Mundial influye en su libido.
La emoción compartida no siempre lleva a la cama
Moreno detalla que "la efervescencia colectiva" puede generar "más contacto físico en general", pero que la conexión con la pareja es clave. El 88% de los participantes en la encuesta afirma haber sentido mayor vínculo tras celebrar un logro juntos. Sin embargo, el 46% nunca se había planteado la relación entre fútbol y sexo. "Hablamos de contagio emocional, pero no de un detonante automático del deseo", matiza la experta.
Para los madrileños que vivieron aquel 11 de julio de 2010, la fiesta en las calles y las pantallas gigantes de la capital fueron el epicentro de la celebración. Pero los datos del INE demuestran que, pese a la intensidad del momento, la tendencia demográfica de la región siguió su propio rumbo, marcado por la crisis económica y los cambios sociales. El mito del 'baby boom' futbolero, al menos en Madrid, no resiste el contraste con la realidad estadística.

